Casi todo lo que necesitas después de salir requiere una identificación. Un trabajo. Una cuenta de banco. Vivienda. Beneficios. Un teléfono a tu nombre. Y sacar la identificación tiene un orden que nadie te explica, así que la gente lo descubre a golpes, un trámite rechazado a la vez.
El orden
1. Primero el acta de nacimiento. Se pide a la oficina de registro civil del estado donde naciste, no del estado donde vives ahora. Cuesta dinero y casi siempre te piden alguna prueba de identidad, que es justo lo que no tienes todavía. Por correo puede tardar semanas.
2. Después la tarjeta de Seguro Social. El Seguro Social necesita prueba de identidad y de ciudadanía, y eso es exactamente lo que aporta el acta de nacimiento. Los papeles de liberación solos casi nunca alcanzan.
3. Al final la identificación estatal o la licencia. El DMV normalmente pide prueba de identidad, prueba de número de Seguro Social y comprobante de domicilio. Ese último es el que atrapa a mucha gente: si estás en un albergue o en una casa de transición, pregunta qué documento pueden darte, porque muchos emiten una carta de residencia.
Sáltate un paso y te regresan, después de haber gastado el día y el pasaje.
Empieza antes de salir
Muchas instituciones pueden ayudarte a pedir el acta de nacimiento o el reemplazo de la tarjeta de Seguro Social antes de que salgas, y algunos estados tienen programas que entregan una identificación el día de la liberación. Pregúntale directamente a tu case manager, porque esto no siempre se ofrece si no lo pides.
Si alguien de tu familia puede pedir el acta de nacimiento por ti mientras todavía estás adentro, eso solo te ahorra semanas.
Cuánto cuesta
Las actas de nacimiento suelen costar entre quince y cincuenta dólares según el estado. Las identificaciones estatales varían. Varios estados reducen o eliminan el costo de la identificación para personas recién liberadas, y vale la pena preguntarlo directamente porque casi nunca lo anuncian.
Si no naciste en Estados Unidos
El camino es distinto y conviene saberlo desde el principio. Es posible que necesites tu pasaporte, tu tarjeta de residencia o documentos de tu consulado antes de poder avanzar con el DMV. Los consulados suelen poder reponer documentos de identidad de tu país de origen, y varios ofrecen matrículas consulares que algunas oficinas aceptan como identificación parcial. Empieza esa gestión temprano: los tiempos consulares no dependen de nadie aquí.
Cuida los documentos cuando ya los tengas
Reponerlos por segunda vez cuesta el mismo dinero y las mismas semanas. Toma una foto de cada documento el día que lo recibas, guarda las imágenes en tu teléfono y guarda los originales en un lugar que no se mueva.
La bóveda de documentos de Free and Forward existe justo para esto. Las fotos de tus documentos se cifran en tu teléfono antes de subirse y nosotros no podemos abrirlas, así que puedes dar tu número de Seguro Social en una oficina de vivienda sin andar cargando la tarjeta.
Free and Forward no es un despacho de abogados y esto no es asesoría legal. Las reglas cambian y varían según la institución, el estado y el distrito. Confirma cualquier cosa de aquí con tu case manager, tu oficial de supervisión o un abogado antes de basarte en ella.